La Mujer Canica

lunes, agosto 21, 2006

Día 36- Flotando en un charco de ciudad

Frío rígido, el ruido azota los puntos de la cabeza. Rompe cada una de las ideas, quedan trocitos de imágenes amputadas.
Torbellino expansivo...
Una hiedra intemperiosa nace de la boca borravina.
La saliva es un mar espeso, bálsamo de flores, galaxias multicolores. El morado acaramela la carne de las paredes brillosas. Todo es una sola estrella, una única luz, albor.
Desde un tunel miro tu boca. Como si el espacio se cerrara a este claro de sueño.
Brota un movimiento centrífugo de peces en la panza...
Despacito... se une la quietud de la noche y su canica satelital/testigo/espejo, soplando melodías entre medio de las palabras y esa boca (ave trovadora) que vuela cautivando/seduciendo al alma.

(Botella con nota adentro en medio del cosmos de un charco de ciudad.)