La Mujer Canica

sábado, agosto 12, 2006

Curriculum vitae (o la sin metáfora)


Nada se parecía a todo ésto antes.
Era más fácil morir porque no tenía miedo, podía suicidarme tranquilamente sin sentir alivio ni peso moral, espiritual, ni pérdida.
Pero ahora, es insoportable.
Insoportable
insufrible
inaguantable
intolerable
irresistible
pesado
Insoportable.

(como alguien)

QUIERO GRITAR CON EL CUERPO

Insoportable la desesperación o esta vida de cuerpo indeseado vida podrida jodidamente estacionada en todo lo absurdo en un larguísimo adiós en esta basura de huesos y piel escamada por correcciones y rectificaciones, un cuerpo que ya ni siquiera extraña al deseo sexual porque no se quiere porque se indigna con la circularidad del vacío vacío, con la deuda de la virtud, con todo lo banal ligero de estos años malgastados de toda la pasión en desuso de toda esta carroña que apesta y no siente más que una sola Cosa, justamente la Cosa prohibida, la Cosa que quieren arrancar y no dejo porque todavía me punza algo innombrable y
germina rabiosa e indigna la añoranza como larva
como cordero idiota

Nada se parecía a todo esto antes, a este asco absoluto por vivir sin un sentido real.

Alarido,
y mirá esta estación insoportable como la necesidad de las manos de tocar una cuerda para dejar de sentir y jadear lo que el mundo se inhibe en cada sueño.
Alarido,
y dejar bien negra la luz de la saliva
que moja a la memoria asustada
que rompe a la armadura del paladar
y agusana al animal herido, descompuesto inmortal.
Porque nada es lo que se parece a los ojos de,
quién lo sabe. Entonces, no hay perdones para quien florece en el punto hosco de la noche. No nos perdonemos.
Nada se parecía.
Y la sospecha de que en algún tonto momento algo va a cambiar nos deja ciegos, ciegos de lo que es este estado de sitio insoportable e inmutable. Definitivamente igual. Eternamente igual.
Colérico tejido de espanto. Pájaro atrapapánico.
Todo es en vano.
Pueril
Vacío
Fútil
Intervalo
Vano.

(como alguien)

QUIERO GRITAR CON EL CUERPO

El fin de una hora que no es posible sin encierro ni destino seriado, sin recelos voladores de futuro, tiempo, tiempo terrenal para estas costillas silenciadas por las espinas de una napa cómica de enfermedades o locuras, de fiestas ups de noches up, de todo lo up que siempre se desprende y cae hacia algún momento más y malo de tiempo y de pseudoamor en donde todo se parece a todo y queda la chifladura o la nada nuevamente, la boca chorreando turbación, duda.

Y queda el hombre o dios
Y queda el hombre o dios
Y queda el hombre o dios
Y queda Él.

Nunca van a aparecer los pares porque nada permanece cierto, nunca nunca la vida va a ser tan libre como en este momento de clausura, de castidad no deseada, de celibato, de ausencia de sueño,
de mujer desposeída,
de mujer extraña.
De no mujer.
Esqueleto asexuado.

Nunca nada mejor nos rezara o suplicará, nos rozará la piel...todo para avisarnos anunciarnos, que no hay salvador, que los sueños son fracasos inconcientes y que solo la sangre decide el destino. Pero ahora la sangre está compuesta de somníferos y químicos que mantienen la mirada en el hastío.

Prozac o prosa
Alplax o en paz
Rivotril o buen vivir
Valium o que valga algo

Nada vale para la conciencia que sigue despierta y no puede articularse con la voz, con la boca rota, destrozada por querer pedir una sola caricia, por querer pedir que no le quiten el amor al alma que antes también era cuerpo.
Por querer seguir siendo niño cuidado amado...

Escisión
rotura
erosión en el pecho, en lo más hondo donde todavía late el dolor, la existencia. Casi todo se enrolla se baraja en una sola bruma en una sola bestia que devora hambrienta.
Escisión
rotura
insoportable martilleo en el corazón. El corazón se estruje, lo están martillando todos los ojos y todas las caras que amparaba.
Rotura
tajo producido por puntas frías, desde la carne hasta el alma, hasta lo más oscuro del recipiente que contiene a la razón.

Quedó el nombre que me decía en el cielorraso de alguna palabra ignorada, inútil, en alguna consonante suelta.
Quedé inexistente en el recuerdo, en el lugar del amor, en la ternura.
Voy inflamada de no-ser, despojada del espejo.
Perdida
para que me tengan sin molestar ni ser notada.

¡Ay! sigo sin poder morirme o correr el telón y ...

Pesa Todo pesa demasiado