La Mujer Canica

domingo, abril 23, 2006

Día 8- Después del viento

Día 8: Después del viento

Sin saber bien, si toco la puerta de la histeria, o si rompo todas las ideas, te tomo de sorpresa en medio de una charla mal simulada (como dos loros viejos, con plumas teñidas porque quieren ser palomas); otra ráfaga de espuma en mi vida, ráfaga de miedo, y también, represión... y más... lunas medias y nostalgia tímida, todo, absolutamente todo, asomándose por el borde del corazón. (en ese momento me doy cuenta que no soy yo quien te toma sino, vos a mi).
“No. ¡no!”, se desprende de mis manos; se escucha en ellas la citada melodía de la nausea, de esa nausea de la cual habla Sartre, pero en mi, un poco más esperanzadora (o tal vez inconsciente desesperada).
Se proyectan las líneas de las gitanas (cantando líricamente), y una me indica la marcada pretensión del ego, de conquistar imposibles, otra, me devuelve imágenes... ¡ahí estamos nuevamente!... y otra y otra y otra y más misterios-ficción.
Es muy cierto que pensamos en palabras e imágenes, y si bien también es real que nos educan en torno a la palabra descuidando el valor de la imagen, cotidianamente podemos “ver” como “a las palabras se las lleva el viento”, pero a la imagen no. Una imagen puede durar lo que dura la vida. Yo ya tengo un par, esas que elijo guardar como musas de alguna lágrima-sonrisa. Ojalá que tengas las tuyas... tal vez, podamos jugar a mimarnos de forma imagencreativa, y si no, simplemente, te invito.
Mimarnos... lastimándonos, o al revés: lastimarnos mimándonos... una invitación formal a saltar la hipocresía cotidiana para llegar a quién sabe dónde, a la tragedia de la sensualidad. Porque siempre llega y se convierte en héroe muerto; muere aun necesaria.
Te invito a esto, a compartir un trozo crudo de lo que soy en forma de imagen y palabra, de tradición y alquimia, para que me ayudes a entender que aun tengo siete nombres (aunque sean todos iguales) a lo cuales acudir cuando me pierdo, o simplemente me distraigo sintiéndome un absurdo; te invito, en realidad, para recibir primero tu invitación (o pase –casi-libre) a ese: “es aquí, detrás del molinete”. Y así rodar como una canica.

7 Comments:

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Qué bueno. Estoy esperando una invitación así desde hace varios sueños. Es verdad lo de la lluvia y el paraguas, acá, también, está creciendo el charco rancio.

3:06 p. m.  

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